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Discusión sobre: Quentin Skinner: "Significado y comprensión en la historia de las ideas"

 

iberoideas Quentin Skinner: "Significado y comprensión en la historia de las ideas"   2007-11-04 23:45:54.0
   

Respuestas

Esteban Alejandro Presentación de ?Significado y comprensión en la historia de las ideas? de Quentin Skinner
2007-12-03 01:43:47.0
   

La aparición, en 1969, de “Meaning and Understanding in the History of Ideas”[1] de Quentin Skinner marca una bisagra en el modo de entender la historia de las ideas. A partir de tal texto, la concepción tradicional de esta disciplina, centrada en la figura de Arthur Lovejoy, sufre un proceso de recomposición fundamental. Según Skinner, la historia de las ideas practicada por Lovejoy y sus seguidores se basaba principalmente en una pesquisa sobre la morfología de alguna doctrina dada a través de la historia, en las diversas esferas de la cultura en que dicha doctrina aparecía. Por ello Lovejoy desarrolla primero un tipo ideal de la doctrina en cuestión, sin notar el peligro al que se expondría al reificar incautamente esa doctrina. Así, para Skinner, en este proceder el historiador habla erróneamente como si la forma acabada de la doctrina fuese siempre dada en la historia, aún cuando diversos pensadores no hayan logrado dar con ella.

 

Contra esta forma tradicional de entender la historia de las ideas, Skinner considera que el problema del historiador de las ideas no es rastrear los significados esenciales de las palabras que forman las doctrinas, sino determinar los usos de los enunciados por parte de agentes particulares, en situaciones específicas. Es decir, las obras deben leerse como actos realizados en ciertos contextos y con ciertas intenciones. Aquí radica el aporte más significativo de Skinner y de otros miembros de la llamada “Escuela de Cambridge”: incorporar la dimensión pragmática a la historia de las ideas. La premisa de trabajo común de esta “Escuela” es pensar los textos como un conjunto de respuestas individuales a preguntas contingentes planteadas por diferentes interlocutores situados históricamente.

 

Si la investigación sobre las acciones u obras de un autor se detiene en la búsqueda de una anticipación de una idea universal, atemporal, a la cual el autor pudo haber contribuido; en la indagación de influencias de un autor sobre otro; en la clarividencia o en la falta de una coherencia en el sistema filosófico de algún autor; en el hallazgo de observaciones incidentales en las que subyace la real doctrina del pensador; o en la ilusión de que el sentido de cierta obra es dado siempre prospectivamente, se pierde la posibilidad de comprensión real del texto. Esta limitación es propia  del denominado “textualismo integral” (Martin Jay).

 

El cambio de perspectiva metodológica que propone Skinner se focaliza en la indagación de los problemas concretos a los que el autor clásico pretendía responder al escribir el texto en cuestión, y en el examen de la finalidad que tenía dicho autor cuando se decidió a intervenir con su acción. Para ello es necesario entender que el autor responde a otros formando un entramado lingüístico en el cual su acto comunicativo se inserta.

 

Esto supone un doble y simultáneo proceso de interpretación de un texto. Por un lado, para comprender un texto, advierte Skinner siguiendo a Austin, debemos captar la intención del autor, y esto se logra si se presta atención a la fuerza ilocucionaria del acto de habla, es decir, a la intención del autor al hacer determinada acción (Skinner va a diferenciar este modo de entender la intención de aquél en que la intención es intención de hacer una acción determinada[2]) Por otro lado, al mismo tiempo, para establecer el sentido de ese texto, debemos reconstruir el contexto lingüístico en el que el autor pretende intervenir. Por medio de esta reconstrucción contextual podremos saber cuales eran las convenciones vigentes compartidas en la situación particular. Esta recuperación permitirá entonces comprender en qué medida el autor aceptaba, cuestionaba o ignoraba las ideas dominantes en el debate de la época; es decir, se podrá establecer cuál era la movida que el autor llevaba a cabo con su intervención.

 

            La reconstrucción contextual a la que apela Skinner intenta ser, también, una respuesta crítica a la “lectura contextual” sostenida por ciertas corrientes marxistas. Esta lectura contextual considera que las ideas constituyen una respuesta a las circunstancias más inmediatas o, en otros términos, que el significado de las ideas está íntegramente determinado por factores sociales, religiosos, políticos y económicos. Desde esta corriente, tanto el modo de recepción de una obra por sus lectores, como el modo en que el autor pretendía que fuera leído su texto - es decir, la comprensión del texto como un acto deliberado de comunicación - quedan completamente disueltos. En cuanto se reduce toda significación a la idea de reflejo de condiciones socio-económicas se soslaya el carácter intencionado de los actos de habla. Para Skinner, entonces, el contexto al que se debe prestar fundamental atención no es un contexto de determinaciones sociales sino un contexto lingüístico, constituido por debates intelectuales, lecturas y respuestas a esos debates. Si el contexto social contribuye en algo, lo hace como “marco último” auxiliar a la “tarea principal de decidir qué significados convencionalmente reconocibles podría haber sido posible que alguien pretendiera comunicar en una sociedad de ese tipo”.

 

Por último, en el texto que presentamos, Skinner refiere a la importancia de la  reformulación de la historia de las ideas para pensar la problemática de las condiciones de los cambios de significados. Esta alusión, que Skinner retomará en otros textos, no deja de tener resonancias con los temas tratados anteriormente en este seminario sobre el programa de “historia conceptual” practicado por Reinhardt Koselleck, cuyas semejanzas y diferencias con el mismo desarrollará el propio Skinner en el texto “Retrospectiva: el estudio de la retórica y el cambio conceptual”[3]. 

 

 

Esteban Juárez

 



[1] El texto apareció originariamente en History and Theory, nº 8, 1969, pp. 35-53, y fue reimpreso en TULLY, James (comp.) Meaning and Context. Quentin Skinner and his Critics, Princeton, Nueva Jersey, Princeton University Press, 1988, pp. 29-67. Nosotros nos basamos en la versión castellana: “Significado y comprensión en la historia de las ideas” en Prismas, Revista de historia intelectual, nº 4, 2000, pp. 149-191, trad. Horacio Pons.  En la página web se adjunta la reciente versión aparecida en SKINNER, Q., Lenguaje, política e historia, Universidad Nacional de Quilmes, 2007, pp. 109-165, trad. de Cristina Fangmann.  

[2] Remitimos a las páginas 184 y 185 del texto de Skinner (versión de la Revista Prismas) para ampliar esta importante y problemática diferenciación.

[3] SKINNER, Q., Lenguaje, política e historia, Universidad Nacional de Quilmes, 2007, pp. 295-313, trad. de Cristina Fangmann




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