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Discusión sobre: El voto y el XIX desconocido, de Antonio Annino

 

elias El voto y el XIX desconocido, de Antonio Annino   2004-09-30 10:34:45.0
   

Partiendo de una serie de estudios recientes que reconsideran el papel del sufragio en el siglo XIX, en este texto Antonio Annino busca mostrar los límites de la oposición tradición-modernidad como marco para comprender la historia política mexicana y latinoamericana del siglo XIX y replantear la naturaleza de los problemas que el pensamiento liberal debió confrontar en la región.

Respuestas

Luis Jimenez Elecciones y Democracia en el Proceso Republicano Venezolano 1830-1860 (Caso: Provincia de Maracaibo)
2004-09-30 16:15:58.0
   

Estimados compañeros:

Aprovecho este medio para conocer más directamente sus experiencias en torno al estudio del fenómeno electoral en América Latina, ya que, en Venezuela solo existen dos trabajos sobre el tema.    



alfavila El voto y la historiografía
2004-10-07 13:51:40.0
   

Leí con interés la colaboración de Antonio Annino acerca del voto en Latinoamérica durante el siglo XIX y las puertas que abre para comprender mejor la cultura política de la región. En efecto, los trabajos que han abordado estos temas son muy recientes, pero ya hay una bibliografía importante (aunque escasa). Es verdad que la historiografía que considera que el liberalismo latinoamericano fue inacabado o por lo menos sui generis sigue siendo abundante, pero los estudios de Marcello Carmagnani, de Eduardo Posada Carbó, de Virginia Guedea o de Hilda Sabato (por mencionar unos cuantos) van en la dirección propuesta por Annino. Sería muy deseable que hubiera cada vez más estudios comparativos de procesos electorales en América Latina y de esta región con Europa y los Estados Unidos. Los comentarios de Annino sugieren que se hallarían más semejanzas que diferencias, aunque éstas también serían muy significativas.

En términos generales, me parece que la propuesta de Annino en su colaboración es correcta. Debemos evitar el anacronismo y, sobre todo, quitarnos de definiciones sobre la democracia y el liberalismo que, como bien apunta el autor, se han hecho a la luz de la experiencia europea de posguerra. De esa manera, evitaríamos pensar que los procesos latinoamericanos son incompletos o irregulares. Creo, también, que convendría despojarnos asimismo de la disyuntiva conservador-liberal, que todavía aparece en muchos trabajos, aunque expresada en otros términos como el de tradición-modernidad, que echó a andar el profesor Guerra, y que ha propiciado que también se vea el ejemplo latinoamericano como "extraño", por ser una mezcla de elementos culturales antiguos y nuevos. Admito que esta perspectiva di

alfavila continúa
2004-10-07 13:54:18.0
   

Por alguna razón, mi colaboración no aparece completa. Aquí la continúo y sumplico a los administradores del Foro que la pongan en un sólo mensaje, si se puede.

Creo, también, que convendría despojarnos asimismo de la disyuntiva conservador-liberal, que todavía aparece en muchos trabajos, aunque expresada en otros términos como el de tradición-modernidad, que echó a andar el profesor Guerra, y que ha propiciado que también se vea el ejemplo latinoamericano como "extraño", por ser una mezcla de elementos culturales antiguos y nuevos. Admito que esta perspectiva dio muy buenos resultados para comprender el tránsito hacia organizaciones sociales diferentes a la del Antiguo Régimen, pero ignora que las "continuidades" (bajo contextos diferentes a los que les dieron origen), también sufren mutaciones. Además, para Europa también está bien documentada la persistencia del Antiguo Régimen (como lo llamó Arno Mayer), sin que esto significara una anomalía en las formas de participación política decimonónicas.

En suma: estoy seguro de que la perspectiva propuesta por Annino dará resultados óptimos para nuestra comprensión del todavía desconocido siglo XIX latinoamericano, aunque será inevitable que surjan preguntas (que responderán los que conocen el siglo XX) acerca de por qué finalmente en buena parte de los países de América Latina tuvieron éxito los regímenes autoritarios y no sea sino hasta los últimos años cuando hemos iniciado lo que los comentaristas políticos llaman "transición a la democracia". Y es que creo que deben hacerse algunos matices a las interpretaciones recientes sob

alfavila tercera parte
2004-10-09 20:02:14.0
   

Continuación

creo que deben hacerse algunos matices a las interpretaciones recientes sobre la vida política latinoamericana del siglo XIX. El florecimiento de una cultura cívica (que sí existió) no significa que no hubiera rasgos de una cultura autoritaria. Es cierto que durante décadas los historiadores sólo señalaban esto último y se olvidaban de la participación política de la gente, pero no creo que debamos ignorar esa otra cara de la moneda. En todo caso, hay que matizar. Annino
afirma, por ejemplo, que lo que hoy consideramos prácticas corruptas en el ejercicio del sufragio, no eran necesariamente vistas así en el siglo XIX, incluso que las leyes contra la corrupción se presentaron en la segunda mitad de esa centuria, y que, en la primera, muchas de esas prácticas fueron consideradas "legítimas por las sociedades locales y hasta nacionales". Yo no estaría tan seguro de eso. Después de todo, la información que permitió al mismo Annino realizar su maravilloso ensayo sobre las elecciones de 1812 en la ciudad de México, se generó porque la Audiencia consideró que el proceso fue muy irregular. Algo semejante ocurrió en las elecciones del estado de México en 1826, detenidas por el Congreso local por la "ilegalidad" y los desórdenes cometidos. Por supuesto, en ambos casos los que aseguraron que hubo irregularidades fueron quienes salieron perdedores; pero ya la ley electoral para diputados y ayuntamientos del Distrito y territorios federales de 1830 prohib
ía algunas prácticas que consideraba ilegales (como votar varias veces un mismo individuo, en una o varias secciones). En suma, aunque tiene razón Annino al considerar que la corrupción en el sufragio no es un asunto que nos permita descalificar en todo las elecciones decimonónicas (pues fenómenos semejantes ocurrían en Boston, Londres o París), muchos de los actores políticos de la época sí pensaban que eran deseable que se eliminaran esas prácticas.


elias Respuesta a Annino, parte 8
2004-10-10 00:10:26.0
   Lo dicho no debe interpretarse como un intento de "defender" a los liberales del siglo XIX frente a la denostación general hasta ahora de que fueron objeto. Simplemente se trata de tomar en serio las cuestiones que ellos debatieron y no atribuirlas meramente a una mala compresión de aquello que nosotros creemos sí finalmente conocer. Descubrir por qué los problemas que se plantearon era efectivamente tales, es decir, no eran tan sencillos de responder como los historiadores en la región suelen aún pensar. Entiendo que por esta vía avanzar en la dirección señalada por Annino en su intento de desmantelar aquellos esquemas teleológicos en torno a los cuales giran nuestras perspectivas presentes del XIX mexicano.

elias Respuesta a Annino, parte siete
2004-10-10 00:13:43.0
   En efecto, aquellos que defendían el sufragio secreto afirmaban, en efecto, que era el único medio de depurar las elecciones y terminar con la corrupción. De este modo, se liberaría efectivamente al individuo para que pueda expresar su opinión. El punto es que, con esta afirmación se está, en realidad, simplemente admitiendo el carácter abstracto, ilusorio, del mismo, es decir, se parte ya de la base que éste no existe como tal en la realidad. Sólo así puede entenderse que el mismo deba refugiarse en el cuarto oscuro para poder manifestarse libremente, librarse de las formas de patronazgo que se imponen necesariamente en toda sociedad que no es, efectivamente, una comunidad de individuos libres e iguales (salvo en el momento del sufragio en que se lo constituye ficticiamente como tal, pero que deja inmediatamente de serlo tan pronto como abandona el mismo). En fin, el sufragio secreto, lejos de ser la realización final del ideal liberal, representaría la admisión ?podemos decir, ¿cínica?? de su irrealidad. En un sentido, puede decirse que el fracaso de los liberales decimonónicos en comprender la "verdad eterna" del moderno sistema electoral cabe atribuirlo no tanto a los prejuicios tradicionalistas que los dominaban sino, al menos en parte, a su mayor coherencia liberal.

elias Respuesta a Annino, parte seis
2004-10-10 00:16:42.0
   En el siglo XIX la cuestión del sufragio secreto fue ampliamente debatida. Importantes pensadores liberales, como John Stuart Mill, se oponían al mismo por principio. En su concepto, si bien es cierto que la política moderna no incluye necesariamente como un componente suyo la competencia, sin supone la publicidad. Stuart Mill pensaba que un elector debía poder dar cuenta de su voto, según razones que puedan ser públicamente manifestables. Es decir, debía poder justificarse no según motivaciones privadas (que obedezcan a impulsos egoístas), sino según un criterio universalizable orientado hacia el bien comunal. No hay razón para suponer que aquél que votando públicamente no es capaz de dejar de lado sus apetitos egoístas y pensar en función del bien común sí lo hará cuando lo haga secretamente. Por el contrario, el voto secreto se pensaba que dejaba libre el campo a lo que hoy llamamos "voto vergonzante". En definitiva, lejos de terminar con el clientelismo, supondría su universalización institucionalizada. Y si vemos las democracias actuales, en su versión más "perfecta", y no sólo en la forma defectuosa en que se practica en la región, podemos quizás pensar que lo que así afirmaban no estaban tan desencaminados. El punto es que los que rechazaban este argumento tampoco se verían libres de las aporías propias al concepto liberal.

elias Respuesta a Annino, parte cinco
2004-10-10 00:18:42.0
   A modo de ejemplo me gustaría referirme a un aspecto entre los que cita Annino: la cuestión del sufragio secreto (en otros trabajos ya he abordado otros temas, como el del rechazo a los partidos, la representación y los "mandatos imperativos", etc.). Se trata, sin duda, de una practica contemporánea difícilmente cuestionable. ¿No se trataría de un evidente progreso en el sistema electoral y frente al cual todos los anteriormente practicados se ven degradados al rango de meros ensayos imperfectos? Como veremos, no es así. El mismo nos permite comprender un aspecto central que analiza Annino: el concepto individualista sobre el que el liberalismo se funda no es una mera abstracción en el sentido de que existe sólo en la teoría, pero nunca lograría realizarse en la realidad (después de todo, como señala Annino, también la sociedad de órdenes fue una forma imaginaria de comunidad), sino de que el hecho de tratarse de una entidad puramente abstracta forma parte de su mismo concepto. Y esto lleva, a su vez, a una segunda conclusión, en las supuestas "desviaciones" respecto del tipo ideal observadas en el siglo XIX, como veremos, que para los historiadores sólo pueden deberse a la persistencia de ideales tradicionales corporativos, es donde los liberales decimonónicos eran, en un sentido, mucho más coherentemente liberales que lo que lo son las democracias de posguerra.

elias Respuesta a Annino, parte cuatro
2004-10-10 00:20:29.0
   No es otra cosa lo que intenta Annino. No obstante, su perspectiva del liberalismo decimonónico como un "border line", una suerte de formación conceptual transicional entre tradición y modernidad, amenaza devolvernos al viejo esquema teleológico que busca, y en gran medida logra, desarticular. A fin de evitar esto es necesario dejar de lado el supuesto que toda desviación del modelo de democracia de posguerra sólo pueda atribuirse a la persistencia de conceptos tradicionales e indagar en las inconsistencias inherentes al propio tipo ideal, que le confieren al mismo su historicidad, es decir, hacen del mismo una formación conceptual plenamente contingente y no un sistema integrado de un modo lógico y racional (y al cual, por lo tanto, la historia le viene únicamente desde fuera, es decir, desde su contexto externo, el cual no alcanzaría a elevarse al ideal). En definitiva, parece absurdo creer que tanta gente haya fracasado en comprender un concepto tan sencillo e incluso obvio, como sería el tipo ideal liberal, según como aparece éste definido en los manuales. La apelación a las reciedumbres tradicionalistas resulta así ineludible. El punto es que tampoco su concepto tiene un sentido unívoco; en definitivo, el mismo contiene una serie de paradojas a las cuales los diversos pensadores habrán de tratar de confrontar (y sólo por ello lo fueron: evidentemente, nadie que haya limitado a desarrollar un concepto tan banal como el que se conoce vulgarmente respecto del liberalismo podría considerarse como tal), sin nunca lograr resolver completamente.

elias Respuesta a Annino, parte tres
2004-10-10 00:23:05.0
   Los señalamientos que realiza Annino resultan cruciales al respecto. Creo, sin embargo, que, si queremos efectivamente deshacernos de las perspectivas teleológicas de la historia política, debemos avanzar en este sendero crítico aun un paso más. No estoy convencido que la vía pase por desconocer el "fracaso" en instituir un sistema político coherente. Como dice Annino, que sea vista como tal desde nuestra perspectiva presente no tiene relevancia alguna desde un punto de vista estrictamente histórico. El punto es que habría de aparecer así para los propios contemporáneos. Esto nos está hablando de desfasajes existentes en el (en verdad, más que precario, en la mayor parte del siglo) orden institucional respecto no de un ideal posterior, sino de aquel que se encontraba presupuesto en su propio concepto. De lo que se trata, en fin, es de reconstruir cuál era ese concepto. Sólo la penetración de las categorías que entonces estaban disponibles a los propios actores no permitiría comprender en qué sentido puede hablarse de un "fracaso", en términos estrictamente históricos, y no como un mero dictum de un historiador que, obviamente, ya no comparte ni puede compartir las ideas del periodo que estudia (y, que, su extrañeza frente a esa realidad extraña para él, que no puede más que condenar, no puede tampoco siquiera alcanzar a comprender).

elias Respuesta a Annino, parte dos
2004-10-10 00:24:46.0
   La estrategia argumentativa de Annino consiste, básicamente, en demostrar, en primer lugar, que los problemas observados en México no era exclusivos a ese país, y, en segundo lugar, tratar de descubrir cuál es al lógica que se encontraba operando por debajo de esto que, visto desde el prisma de las democracias de posguerra, aparecen como "desviaciones" del ideal liberal. La respuesta que halla es la matriz de otro liberalismo, anterior al que sólo se formularía tras la revolución industrial, al que define como "border line del antiguo régimen en su versión ilustrada". Esto le abre las puertas para tratar de dar cuento de aquellos que parecen, a primera vista, como fenómenos anómalos, como la corrupción electoral. La misma no sería, para Annino, verdaderamente tal, sino expresión de un concepto político articulado no en función de un individuo inexistente y abstracto, sino de un modelo de patronage más comprensivo de las condiciones diferenciales de los sujetos y compatible con la malla de vínculos sociales efectivos que de ellas derivan

elias Respuesta a Annino, parte uno
2004-10-10 00:28:06.0
   Coincido, en general, con las apreciaciones Alfredo Ávila. No puede ser más oportuno el intento de Annino de superar las orientaciones teleológicas y recolocar el análisis del XIX mexicano en un plano propiamente histórico. Dicho proyecto señala ya una clara ruptura con la literatura existente sobre el tema. Resulta claro, de todos modos, que aún queda mucho por andar en este camino. No resulta fácil desmantelar la visión del orden político mexicano como una mera aproximación deficiente a un ideal de democracia que en nuestro subcontinente nunca habría de realizarse. Ello supone un arduo trabajo de crítica de una serie de supuestos nada sencillos de desarticular y aun de detectar, y, algo todavía más importante, desarrollar herramientas conceptuales alternativas que nos permitan reformular los marcos con los cuales comprender la historia política. Sin esto último resulta inevitable la recaída en aquellos esquemas teleológicos que obstaculizan la comprensión del funcionamiento del sistema político mexicano decimonónico, y resultan en toda suerte de anacronismos y simplificaciones.

terna Reflexiones sobre el trabajo de Antonio Annino
2004-10-12 19:33:13.0
   

El debate abierto por el trabajo de Antonio Annino "El voto y el XIX desconocido" presenta varias cuestiones para ser discutidas en el marco de este foro. Entre ellas, además de las señaladas por Elías Palti y Alfredo Avila, quisiera destacar (al menos por el momento) sólo dos.

 

La primera: que en la óptica liberal, el acto de votar expresaba públicamente el compromiso de conservar la paz de la comunidad. Reflexión que coloca en primer plano un problema historiográfico crucial para la historia del siglo XIX, especialmente para los casos latinoamericanos: el de la convivencia entre "guerra" y "política". Polos de una aparente antinomia en la que la guerra (civil) opacó ?en los estudios históricos- la importancia que asumieron los dispositivos políticos implementados luego de las revoluciones. Dichos dispositivos, entre los cuales se destacaron los mecanismos electorales, tenían ?como afirma Annino- el fuerte contenido simbólico de expresar el compromiso de conservar la paz de la comunidad. Así, con las elecciones, las elites buscaban encauzar la disputa -que inevitablemente nacía de las nuevas reglas que organizaban la relación mando-obediencia- por caminos que procuraban evitar el de las armas.

 

Ahora bien, la nueva representación política, al mismo tiempo que se autoerigía en un camino hacia la "pacificación" se convertía también en

terna Continuación Reflexiones sobre el trabajo de Antonio Annino
2004-10-14 14:18:41.0
   

terna
2004-10-14 14:21:37.0
   

Erika Pani Comentario al texto de A. Annino
2004-10-18 14:11:18.0
   Celebro este tipo de diálogo, y creo muy valiosa la invitación a volver al siglo XIX, en sus propios términos, y no cómo una etapa -o una perversión, o una desviación-- en la construcción de un modelo ya definido. El ideal del "individuo abstracto," por ejemplo, no se que tanta validez haya tenido para los liberales del XIX que por lo regular trataron de enraizar al elector(si bien el principio de un hombre, un voto, es un dato importante). La legislación electoral pretendió por lo general, a lo largo del siglo que tuviera algún tipo de participación en la comunidad (el pago de algún impuesto, la participación en la milicia, el "modo honesto de vivir"), y que no fuera una serie de cosas ("malentretenido," itinerante, negro...). El analizar casos particulares con esta perpectiva nos permite indagar sobre otros factores que tanto importaron a los hombres que buscaban construir al Estado en un contexto posrevolucionario. En el caso del estado de New Jersey, por ejemplo, hasta 1807, se permitió votar a aquellas mujeres solas que cumplían con el requisito constitucional de disponer de "50 pounds proclamation money." El cambio se dio, al parecer, sobre todo porque estas mujeres tendían a votar federalista, y los Republicanos --que en tantos casos promovieron la apertura electoral-- decidieron clausurar su participación electoral. Un caso así, que es casi una anecdota, nos habla de una mecánica de la representación política que pertendía protejer a la propiedad, y no sólo articular la "voluntad" de la entidad soberana. Por otro, apunta al peso de la contigencia política, por encima de los "ideales," "proyectos" o "visiones."


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